Archivo de Junio 2007

PLAZA 25 DE MAYO

Junio 12, 2007

Los fundadores  de ciudades elegían  lugares próximos a los ríos, por el agua, la accesibilidad entre otras cosas. Por tal motivo Juan Jufre de Loaisa y Montesa fundo San Juan el 13 de Junio de 1562 junto al Río San Juan (Potu para los Huarpes). Confiado trazó y plantó en el centro el rollo de la Justicia, un tronco grueso, sin labrar, símbolo del poder y la autoridad hispana, trazó cuatro calles principales que rodeaban la plaza, señalando 25 manzanas para la iglesia, cabildo y casas de los gobernantes, luego repartió tierras entre sus capitanes.            31 años después, el río destruyo la precaria ciudad ubicada en el actual barrio de Concepción. Nada quedo en pie, apreciándose en la actualidad un modesto monolito que señala en lugar.

            Luis Jofre y Meneses, hijo de Juan, desplazó veinticinco cuadras al sur de la ciudad fundada por su padre quedando ahí para siempre.

            Las cuatro calles que rodeaban la plaza recibieron las siguientes nombres. La del oeste, frente al la Iglesia Matriz, se llamó Real de las Carretas (hoy Mendoza), porque desde allí partían las carretas hacia el sur del país. Sobre esa calle, frente a la plaza, se instalaron además de la Iglesia, la Residencia Ignaciana y la Escuela de la Patria. La calle del este (hoy General Acha) se llamó Cabildo por estar allí el edificio del Cabildo y además estaba la Residencia Gubernativa y próxima a esta la cárcel llamada de la Recova. La del sur (hoy Mitre) se llamó San Agustín porque conducía al convento del mismo nombre, después se la llamó Buenos Aires, allí estuvo instalada la Ermita de Santa Ana, con su enterratorio, destruida en la inundación de 1833. La del norte se llamó del Portón (hoy Rivadavia). En ella se instalaron algunas fraguas, donde se arreglaban las carretas y modestas talabarterías.            La plaza fundadora poseía el rolo de la justicia que marcaba el centro geográfico de la ciudad, señalando los puntos cardinales. Alrededor de la plaza se disponían las manzanas de la ciudad, en forma de damero, según la tradición romana.            La plaza era el lugar de las reuniones públicas donde se leían los bandos, se difundían asuntos de interés del vecindario y a veces se administraba justicia.            Nuestra plaza principal se llama 25 de Mayo, pero tubo otros nombres, al fundarse la ciudad se la llamo Plaza Pública y después Plaza de Armas y Plaza Mayo. En 1874 comienza a llamársela Plaza 25 de Mayo.            Nuestra plaza ambiciono, desde su origen, la pila o fuente central característica pero el propósito tardo varios siglos en satisfacerse ya que la zona era seca y pobre en vegetación.            El primero gobernante que pone en mano la ornamentación de la plaza fue el Dr. Ignacio de la Roza, dispuso la primera plantación de árboles, y levanto una suscripción pública para “formar una pila de agua en la plaza de la ciudad”.            Sarmiento (1862 – 1864) continuo el empedrado de las principales calles y arboló nuevamente la plaza, trazando sus caminos internos. Pero en 1871 en gobernador Valentin Videla cumplió el añorado deseo, la pila central, que fue inaugurada en el gobierno del Doctor Anacleto Gil.            La pila, proyecto del arquitecto Buonaporti, fue mejorada varias veces, se le proveyo de una bomba, esculturas de sapos expulsadores de agua que la rodean (obra del escultor Miguel Angel Sugo), entre otros arreglos. La fuente destaca la importancia que tiene el agua en las zonas áridas desérticas como es San Juan.            La primera estatua que se inauguro en san Juan fue la de Fray Justo Santa María de Oro el 9 de julio de 1897, que fue esculpida y vaciada por Lucio Correa Morales que no concurrió a la inauguración.            Otra estatua, que se ubica en la Plaza 25 de Mayo fue la de Sarmiento inaugurada el 17 de noviembre de 1901, cuyo autor Victor de Pol asistió al acto inaugural ignorándose a algunos de los familiares de Sarmiento, el gobierno declaró que las omisiones fueron involuntarias.            La plaza fue testigo  de acontecimientos felices y también desagradables, la azotaron inundaciones, terremotos, vendavales, revoluciones, etc., en ella perdieron la vida muchos hombres en enconadas manifestaciones políticas.            A la plaza se la dotó de alumbrado eléctrico en 1906.            Nuestro paseo fue preferentemente, un lugar de reuniones sociales, procesiones y retretas de bandas que concitaban numeroso público. Estas agradables retretas perduraron hasta el terremoto de 1944. éste trágico infortunio sepultó viejas tradiciones cambiando la tranquila vida provinciana. Se encuentra el kilómetro 0, que sirve como punto de partida para ubicarnos.Desde el punto de vista filológico esta integrada por palmera, robles, cedros y plátanos (especies exóticas), el único árbol autóctono presente es el algarrobo que responde muy bien al clima de la región. Entre los árboles nativos encontramos el seibo, su flor es considerada “flor nacional” siendo originario de los márgenes del Paraná.Hoy en su alrededor se desarrolla una intensa actividad bancaria, hotelera, comercial (confiterías, etc.) y edificios de gran relevancia como la Iglesia Catedral, el Club Social, el Club Español o Casa España.            

La desertificación afecta 75% de tierras en el país

Junio 12, 2007

La desertificación es la degradación de las tierras (bioma) en zonas secas, debido fundamentalmente al impacto humano pero sin dejar de lado la acción erosiva del agua y el viento que al trasladar y depositar los sedimentos van disminuyendo gradualmente la  diversidad vegetal y aumenta la salinización.La desertización fue el primer problema ambiental en ser considerado de carácter global   afectando cerca de 3.590 millones de ha (35,9 millones de km2) a  unos 250 millones de personas que se ven afectadas por la degradación de las tierras áridas y semiáridas. Esto es producto de las actividades humanas y del cambio climático. Esto trae aparejado la perdida anual de 42 millones de dólares en producción agrícola.            Es un proceso lento siendo las principales  causas la pobreza, la tala abusiva de árboles, el sobrepastoreo, las malas prácticas de irrigación, el avance de la frontera agropecuaria y el desmonte entre otros.            En 1996, se aprobó la Convención de Naciones Unidas sobre la desertificación a la que adhirieron 180 países, entre ellos Argentina, donde se señaló, como un gravísimo problema socio – económico y ambiental.            En América Latina la FAO señaló: Que las presiones demográficas, el incremento de la demanda de alimentos, combustibles y materiales para la construcción presionan fuertemente los recursos naturales de la región.La desertificación en Argentina comprende aproximadamente el 75 % del territorio del país, unos 205 millones de hectáreas, afectando a 9 millones de habitantes.            Este problema empuja a la pobreza generando tensión social dentro de los países y en las fronteras.            En Argentina, la Comisión Económica par América Latina (CEPAL) señaló que el 20% del territorio, 55 millones de hectáreas, esta afectada por la erosión hídrica o eólica en grado severo.            La desertificación debilita la fertilidad de la tierra, aumentando la inseguridad en el acceso a los alimentos, el hambre y la pobreza.            San  Juan no escapa a este problema, ya que ocupa un sector de la Diagonal Árida de Sudamérica que atraviesa el continente de norte a sur a esto se le suma la acción antrópica que aumenta paulatinamente la superficie desértica.            La economía sanjuanina que se sustenta en los recursos naturales, la agricultura, la minería, favorece el uso de agroquímicos, el mal manejo del agua, la explotación del algarrobo (para carbón leña, levantamiento de parrales) y la extracción de minerales que remueve grandes cantidades de suelo contribuyendo a la degradación de los suelos.Las consecuencias son a corto y largo plazo: perdida de fertilidad del suelo, perdida de cobertura vegetal, erosión, salinización, perdida paulatina de la biodiversidad, disminución de la productividad de las zonas afectadas.            La manera más certera de contrarrestar la desertificación es la información y sensibilización de la población a los cambios producidos a nuestro medio ambiente, el uso de sistemas de rotación de cultivos, evitar los incendios de pasturas, hojas, etc, uso de técnicas de riego “si al riego pos aspersión y goteo y no al riego por manto”, limitar el uso de agroquímicos.            Debemos tener en cuenta que la solución está en nuestras manos y es un derecho exigir a nuestros gobernantes por una mejor calidad de vida.